Proyecto Carteles Créditos
 
 


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sobre su propia grandeza pasada y su propio orgullo herido. Despierta Argentina. La realidad es bastante desgraciada y desagradable pero el coraje para cambiarla (el pesismismo de la razón y el optimismo de la voluntad, recordava un pensador italiano del siglo pasado) se encuentra también en los pliegues de aquel orgullo insolente con el que Diego Armando se burlaba del adversario, o en la sensualidad ingenua y perversa de algunos pasos de tango de salón. Otra vez estereotipos. Necesarios, esenciales.

Estereotipos, imágenes, que en los carteles de la exposición se cruzan con matáforas de cruda y desencantada realidad. Una caja de cerillas totalmente quemadas, un sintecho que duerme apoyado en una acera, un alambre punzante que rodea la sociedad. Pocas son las imágenes serenas, muchos los gritos de denuncia. Son carteles de nuestro tiempo, más o menos bien resueltos gráficamente, más o menos bonitos, pero todos significativos porque abren una ventana en la tentativa de la comprensión de un retazo de vida que intenta obstinada escapar para refugiarse entre los notas de un acordeón.

Nosotros no somos sólo aquel acordeón o aquel golpe con el tacón, nos dicen los jovenes gráficos de la exposición. Nosotros somos Argentina, repiten, y Dios es uno de nosotros.



  MANUEL ESTRADA
Diseñador gráfico
 


El mundo va necesitando un rediseño

Convocatorias como ésta, organizada por el IED Barcelona, bajo el título “Dios es Argentino”, ponen de manifiesto algo que, pese a ser evidente, solemos olvidar con demasiada frecuencia. La principal cualidad verdadera del diseñador, su aportación más esencial, >>