Proyecto Carteles Créditos
 
 


>> su valor añadido, se deriva de su capacidad de opinar sobre el objeto del encargo. Por supuesto que debe, además, ser capaz de plasmar esa opinión, de forma convincente, estéticamente interesante y compresible para los usuarios del objeto diseñado. Sea éste una silla o un cartel.
Un diseñador sin opinión puede ser un buen estilista. Pero nada más que esto. Su trabajo tendrá una densidad tan tenue o tan profunda según sea la densidad de su pensamiento. Y esto, al final, mide siempre su verdadero alcance.
Divertido y provocador, el título de esta convocatoria de carteles está preciado de sentido del humor. Las respuestas debían entrar en las sugerencias que el título posibilitaba. Muchas lo han hecho.
Los argentinos tienen un notable sentido del humor y, lo que es aun más importante, una saludable capacidad de reírse de sí mismos. Ejercicio éste que permite a las personas y a los pueblos superar las crisis por profundas que éstas sean.
La dictadura militar, además de las dificultades económicas, obligó a abandonar el país a un gran número de ciudadanos. En aquellos años había en el aeropuerto de Buenos Aires una pintada que decía “El último, que apague la luz”
Egocéntricos, cultos, contradictorios, los argentinos no pierden su capacidad de autocrítica.
Cuentan de un escritor argentino que vivía en Francia que subía a menudo a la Torre Eiffel para ver “cómo era París sin él”.
Hoy parece evidente que algo está pasando en Argentina. La crisis, además de sumir a los ciudadanos en la desesperación, está produciendo importantes ejemplos de la capacidad de los pueblos para superar con tesón, pero sobre todo con imaginación, las situaciones difíciles.
También en el campo del diseño. Los trabajos del colectivo argentino “Crisis Diseño” son sólo una expresión de esto. Algunos de ellos se han expuesto en la Casa de América de Madrid en una muestra organizada por el IED.
Dicen que Dios diseñó el mundo en tan sólo seis días. Creo que va siendo hora de pensar en un rediseño.
Y todo hace pensar que Dios, sea o no argentino, va a seguir en su día de descanso por bastante tiempo. Así que pongámonos a ello nosotros mismos.
Y si puede ser pronto, mejor. >>