| |
>> Los carteles que enviaron los jóvenes diseñadores,
que generosamente entregaron su tiempo para que esta exposición
se hiciera realidad, tienen mucho en común. El ir y venir de sensaciones
que han producido las imágenes ofrecidas por todos ellos es de
muy difícil descripción. Todos respondieron con compromiso,
ironía y autocrítica ante la situación del país.
Pero fundamentalmente han sido implacables con el “ser” argentino,
consigo mismos, porque ese “ser argentino”, imposible de explicar
con palabras, está presente en la voz con la que se expresan casi
todas las piezas gráficas.
Los carteles recuperan muchos aspectos de la cultura argentina, desde
el legado de aquellos que han hecho pactos con los dioses de la belleza
(hay algunos nombres que nadie se atrevería a discutir: Julio Cortazar,
Homero Manzi, Anibal Troilo, Xul Solar...) hasta aquellos que desgraciadamente
han pactado con el horror y la miseria (las consecuencias se están
pagando, para muestra sobra un cartel). En este momento tan extremo, ese
horror y esa miseria de la realidad conviven con la fuerza, la energía
y la calidad con la que muchos argentinos, los que pueden, se expresan
artística y culturalmente.
Sin dudas, gracias a estos carteles tenemos la oportunidad de aproximarnos,
aunque sea un poco, a esa compleja mezcla que constituye la realidad de
la Argentina y los argentinos.
|