Jurado Carteles Créditos
 
 


>> La impronta española quedó marcada desde su gente hasta sus instituciones, desde su cultura hasta su idiosincrasia. A partir de entonces, nuestros primeros patriotas pensaron y proyectaron dos temas como capitales para la gestación del nuevo país:
Uno de ellos fue la inmigración, citando a guisa de ejemplo a Juan Bautista Alberdi en sus “Bases”, quien afirmó: “Gobernar es poblar”, paradigma que queda fijado en el Preámbulo de nuestra Constitución de 1853. Es así que la inmigración hacia la nueva tierra conformó una sociedad de distintos orígenes, rica en variedad y creatividad.
El otro gran objetivo Nacional fue la educación. Repetido desde la Constitución hasta los dichos y hechos de los prohombres que forjaron la argentinidad. El presidente Domingo Faustino Sarmiento nunca dejó de señalar esta necesidad y dedicó su gestión gubernamental a dicha tarea.
Por último, en relación a esta prioridad Nacional, mención importante merece la Reforma Universitaria de 1918, tomada como modelo en numerosas reformas universitarias del mundo, y que fuera también un antecedente tenido en cuenta por los revolucionarios franceses del 68. Muchos autores afirman que las barricadas parisinas abrevaron de numerosos movimientos como el citado.
Estas breves palabras sólo para reflejar la síntesis de este proyecto “Dios es argentino” en el que un grupo de jóvenes diseñadores argentinos reflejan esa realidad plural argentina, donde no falta la agudeza intelectual ni la ironía.
El diseño argentino se nutre de esa policromía cultural y étnica y se desarrolla en un ámbito académico propicio, llegando en la década del 60 a uno de sus niveles más altos. En ello contribuyeron el nivel intelectual y creativo de las casas de altos estudios y el desarrollo editorial que tuvo lugar en las principales ciudades argentinas.
Con el retorno y afianzamiento del orden democrático, a partir de 1983, el diseño resurge con nuevos bríos, descollando la creatividad del diseñador argentino y obteniendo un merecido reconocimiento internacional.
El diseño, como expresión del espíritu, no sólo sirve para la simple recreación sino que, y por sobre todas las cosas, es uno de los canales más apropiados para estrechar la comunicación entre los seres humanos, tan necesaria en momentos como los actuales, en que en muchas partes del mundo parecería que el conflicto reemplaza al dialogo y la razón.
Evidentemente, creaciones y proyectos como los de estos jóvenes, constituyen una clara muestra del patrimonio cultural argentino y de la excelencia de sus artistas.>>