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Ruth Klotzel
Javier Mariscal
Felipe Taborda
Oscar Mariné
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Ruth Klotzel |
| Vicepresidente de ICOGRADA |
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Me encanta contar esa de Oswald de Andrade:
“Cuando el portugués llegó a Brasil, bajo una
lluvia torrencial, vistió al indio. Si fuera un día de sol,
el indio habría desnudado al portugués.”
Ser brasileño es no entenderse bien con un espejo. Somos un poco
una mezcla de todo: de la jaca a la frambuesa, del rock a la samba, del
miserable al millonario, de la Amélia (“mulher de verdade,
sem vaidade”) a Leila Diniz (osada, original, femenina).
Ser brasileño es tener orgullo y vergüenza a la vez. Nuestra
naturaleza es maravillosa (como decía Lina Bo Bardi, aquí
“las piedras preciosas brotan del suelo”), pero nuestra
gente no va bien. Sólo nuestras mujeres y el fútbol siguen
intocables; los mejores del mundo, claro.
Tenemos complejo de inferioridad. Nos gustaría
ser más “civilizados”, impecables, vistosos y con eso
a veces dejamos de apreciar lo que está a nuestro alcance (y que
a muchos les encanta, sacando el aliento), queriendo ser lo que no somos.>>
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