português
  
(omeubrazil.pdf, 110 kb)  
 

  Marcelo Clivati Prado
comisario de la exposición y diseñador gráfico
 


"Pues... fácil. Brasil tiene tantas facetas, que cualquiera de ellas me servirá de gancho" pensé cuando me llamaron para ser comisario de esta edición del concurso, proponer un tema y su gráfica. Nada más equivocado. Tratándose de Brasil, si hablamos de música, ¿dónde queda la literatura, el cine, la publicidad? Si hablamos de playa, ¿dónde queda el pantanal? Si hablamos de sol, ¿dónde queda el frío del sur? Si hablamos de belleza, ¿dónde queda la miseria, la corrupción, la violencia?
"La parte", en este caso, lo tiene difícil para representar "el todo".
Como es sabido, Brasil es una ensalada de recursos naturales y de culturas, y sus orígenes son tan dispares como Japón y Holanda. "¿Qué dice?" –se preguntarán- "Si en Brasil lo que hay son ¡mulatas, caipiriña, sol y carnaval!". ¡Pues, no! Hay más. Al norte de Brasil, con 40 grados a la sombra, llegaron los holandeses a colonizar, pintando en sus paisajes “realistas” un cielo gris que nunca pudo existir ahí. En São Paulo, en el barrio de la “Liberdade”, los japoneses han creado su microclima, con globos rojos decorando las calles. Al sur llegaron los alemanes, con su arquitectura y sus pasteles. Llegaron italianos, franceses, árabes, coreanos... y antes que todos ellos, muchos portugueses y africanos (de todos los matices), cuyas “aventuras amorosas” crearon al "mulato" (de todos los tonos). Curiosamente el mundo hispano es el que menos influencia tuvo, aunque rodea toda su frontera.
¿Indígenas? Ni se sabe ya qué son. Seguramente Brasil es de los países sudamericanos con menor porcentaje indígena en su población. Como no aceptaron ser esclavos, sólo les quedó la extinción.

En cuanto al concurso, quisimos reforzar su divulgación fuera de los grandes centros urbanos. Quisimos llegar a las ciudades, e incluso provincias, pequeñas y olvidadas, muy pocas veces consideradas como “público objetivo” en los >>